UN GRAN AÑO DE CASAS ABIERTAS

Por Nathalie Moeller

En mi casa, temprano por la mañana, el silencio pasea feliz por los pasillos. La tímida luz del nuevo día entra por las ventanas y rendijas calentando un poco el frío de la madrugada. Enseguida, tras el canto de los pájaros, la vida empieza a removerse. Se abren puertas, se transitan espacios, se preparan ánimos, se calienta el café y se pone música. La casa del chanchito volador no es diferente. La familia de chanchitos llega temprano, con alegría en mano y la creatividad en el bolsillo, listos para hacer lo que mejor saben hacer, y que resulta ser también de las cosas que más aman, la cerveza. Pero ojo, no cualquier cerveza, la buena cerveza.

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El día transcurre entre vapores, maltas, levaduras, limpieza, hervidores, congeladores, gasificadores, embotelladoras, tapitas amarillas, y de vez en cuando, la paciencia necesaria para dejar reposar una cerveza hasta que esté en su color, sabor y aroma perfecto. Cada día es una experimentación, una conversación con los sentidos, unas risas compartidas con los miembros de la familia Andes. Resguardados por la hermosa selva de la República de Vad Vuatú, donde vive el chanchito volador, y plasmada a pinceladas por la artistísima Cris Salas, es imposible no dejarse influenciar por el color, por la frescura, por el sinsentido.

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La mejor idea que se le pudo haber ocurrido a Julio, el chanchito Jefe, fue haber decidido abrir las puertas de la casa de Andes para nuestros amigos, familia y todos aquellos que quieran ser parte de esta hermosa experiencia a la que llamamos cerveza. Era un paso lógico. Cuando haces lo que amas, cuando haces lo que te hace feliz, porque te hace feliz, quieres compartirlo con la mayor cantidad de gente posible. Como la sonrisa, que se completa cuando se comparte. Como el abrazo, que necesita de otro para existir.

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El proceso de apertura fue uno muy especial, que no hubiera sido posible sin las hábiles manos de mucha gente que contribuyó con ideas, construcción, diseño, comida, opiniones y amistad. Nuestras grandes amigas de Blulab Design Lab fueron las responsables de construir mesas, bancas, letreros, y demás detalles que llenaron de calor y luz nuestra casita. Roberto Lalama de Ojorojo con el diseño e imagen de nuestro increíble stand cervecero, lleno de texturas, formas y líneas simples. La cocina del dúo dinámico de Chefworks, compuesto por Marga Herrera y Martín Jara, madre e hijo, palo y astilla, quienes transforman su amor por la cocina en platos tan deliciosos que su sabor es absolutamente inolvidable. Por supuesto, el gran equipo de cerveceros de Andes: Máx, Carlos, Luchito, Esteban y Julio.

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Desde la primera Casa Abierta hubo una acogida tan alegre y positiva que la experiencia tuvo que repetirse, en cada ocasión con nuevos aprendizajes, nuevos amigos y nuevos socios. Llueve, truene o relampaguée, con arcoíris ocasionales, junto a hijos, familia, abuelos, amigos extranjeros, colegas, días soleados, vientos quiteños, juegos de mesa, cartas, jenga, lanza la moneda al sapo y futbolín, Andes continúa abriendo sus puertas para toda la gente que ha hecho de este sueño una realidad. Nuestra casa es tu casa. Gracias por darnos la felicidad de intentar hacerte feliz a través de lo que nos gusta hacer, buena cerveza.

¡Salud!

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